Para comprender la importancia de cuidar nuestra salud desde dentro, es fundamental entender cómo funciona la célula. El cuerpo humano está formado por alrededor de 37 billones de células (37 millones de millones), cada una de ellas desempeñando un papel esencial en nuestra vida.
La célula es la unidad de vida, una auténtica fábrica en la que se producen millones de reacciones enzimáticas. En su interior se genera la energía, las proteínas y las hormonas necesarias para el correcto funcionamiento de órganos y tejidos.
Lo único que requiere es que le aportemos, en cantidad suficiente, nutrientes y oxígeno, y que recojamos a tiempo los desechos y el CO₂.
De este equilibrio depende en gran medida nuestra salud y bienestar.

Infecciones por patógenos
Daño tisular (tejidos) o necrosis celular
Estrés oxidativo
Acumulación de tóxicos o contaminantes
Resistencia a la insulina y exceso de glucosa
Obesidad y exceso de tejido adiposo
Déficit de nutrientes clave.
Enfermedades autoinmunes
Envejecimiento celular (inflammaging).
Microbiota intestinal desequilibrada (disbiosis)
Estrés crónico
Isquemia y falta de oxígeno (hipoxia)
La inflamación provoca automáticamente la activación del sistema inmune, que envía sus linfocitos a la zona afectada. Estos liberan peróxidos (radicales libres) con el fin de neutralizar posibles patógenos.
Las dos primeras causas, marcadas en verde, son temporales: cuando la infección o la lesión se curan, todo vuelve a la normalidad y la inflamación desaparece.
El resto, marcado en rojo, se perpetúa en el tiempo, convirtiéndose en inflamación crónica, también llamada enfermedad silenciosa, porque no da señales hasta que aparece el primer síntoma, generalmente entre 5 y 20 años después del inicio de la enfermedad crónica.

Y esto ocurre porque las células de esos tejidos u órganos, por los motivos mencionados, terminan sufriendo estrés oxidativo, lo que deteriora las células, su mitosis y sus funciones.
El estrés oxidativo se produce cuando la célula no puede compensar con los antioxidantes que genera los radicales libres que la atacan.
La única “medicina” que funciona para la salud es la preventiva, que, en caso de que ya exista una enfermedad, pasa a llamarse complementaria.
De medicina preventiva y complementaria es de lo que hablo en este blog.
“Los puntos de vista, pensamientos y opiniones expresados pertenecen únicamente al autor o presentador, y no
necesariamente a ninguna marca, empresa, grupo u otro individuo"
"Es fundamental recordar que la base de una vida sana se fundamenta en tres pilares: una nutrición variada y equilibrada, la actividad física regular y el bienestar emocional.
Todos los productos, suplementos o terapias que se mencionan en este sitio tienen como único objetivo complementar y potenciar estos pilares, y bajo ninguna circunstancia deben considerarse un sustituto de ellos"
Aviso importante: Los productos que recomiendo no sustituyen en ningún caso a un tratamiento médico. Si estás bajo supervisión o tratamiento médico, tienes la obligación de informar a tu médico antes de incorporar cualquier complemento, ya que una posible mejora en tu estado de salud puede requerir ajustes en tu medicación.